No solo Kast es un «lobo con piel de oveja», parece que el mundo gira en torno a este tipo de personajes capaces de encender odios viscerales que llevan a la crispación del ambiente, con un lenguaje tan incendiario que levanta pasiones y resucitan muertos violentos y asesinos, al igual que Trump, Milei, Bolsonaro. ¿No será que la idea es erosionar tanto la democracia que al final la única salida sea un gobierno autoritario con poderes totales? «forrados» de reglas excepcionales y discrecionales para mantener a raya a sus gobernados, al periodismo, a los intelectuales, a los jueces y a cualquiera que pueda contrariar o ser el «Pepe Grillo» de este tipo de dictadores. Lo pienso a raíz de las experiencias de Hitler, Chávez, Mussolini, y ahora Ortega de Nicaragua y Bukele en El Salvador, quienes han sido, y son, los perfectos provocadores.

Los atentados contra Trump son una respuesta de personas desesperadas por la brutalidad de su retórica, su impúdico uso de los vacíos legales y de las ofensas que suele proferir a quienes no sienten como él. Su auto investidura de Juez Supremo, que condena y castiga matando a supuestos narcotraficantes en el Mar Caribe y uraniotraficantes en Irán, colisiona con todo valor democrático de investigar, probar y condenar en las cortes nacionales e internacionales las culpabilidades.

A Bukele lo saldrán a matar y/o torturar los primeros «maras» que abandonen la cárcel, donde fueron encerrados, es más, creo que sus parientes se van de El Salvador con Bukele y además se cambian el apellido, nombres y otras señales reveladoras, para escapar de una maldición que recorrerá a todo su linaje.

Bolsonaro, aún está pagando ese lenguaje beligerante, destapó un odio subrepticio que lo llevó a ser apuñalado en un «meeting», delante de todas las cámaras y miradas.

Chávez en cuanto obtuvo esos poderes destruyó la judicatura y descabezó las fuerzas armadas, destruyó el parlamento y lo reconstruyó a su amaño, su muerte prematura delimitó su poder infinito en las urnas y en elecciones fraudulentas, le daba igual.

Acá Kast, al igual que Kaiser, tienen un lenguaje molesto, mañoso, agresivo-pasivo que produce escozor y rabia, he visto a su propio sector desencajado e incómodo, no solo con su violencia verbal, sino que además descolocado por sus ataques y «reculadas» en una alternancia sin mecánica, ni siguiendo una lógica; pero si irritante. Al menos la oposición ha evitado «pisar el palito» para entregarle herramientas más totalitarias, y además, y sobre todo además una sociedad civil educada y resiliente, que confía aún en las instituciones democráticas que han seguido funcionando, para decepción de estos agitadores profesionales.

Por malgusto

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x