Los niños liceanos supieron encontrar la vulnerabilidad del gobierno de Piñera y sus partidarios. Un gobierno de derechas mientras no le toques el bolsillo privado o público que tienen a su cargo pueden dejarte pasar cualquier cosa que quieras hacer, pero la vulneración de este sentido de propiedad les remueve el intestino. Recuerdo que el día del estallido la ministra Gloria Hut dio una entrevista amenazando a los estudiantes secundarios que llamaban a evadir y a quienes evadían con castigos ejemplares (nunca los explicitó) y luego cerca de las 18 horas Andrés Chadwick quiso reforzar la amenaza sobre los estudiantes. Hablar así, amenazar así detonó las protestas que vinieron después; pero esa no es la razón de fondo, a mi lo que más me ha molestado siempre son esos dos Chiles: el que detesto es el Chile de la impunidad, el de la vista gorda, de la flojera que perpetúa ese «dejar hacer» imbecilidades o «incivilidades» que quedan sin castigo y van minando nuestra confianza en la justicia, el estado de Derecho y en la democracia. El otro Chile, el que respeta las filas, el de la solidaridad, el que perdona errores, el que no es prejuicioso ni discriminador ese es el que está salvando nuestra sociedad y nuestra convivencia. El primer Chile es un Chile odiado por «moros y cristianos», por derechas e izquierdas en lo que ambos lados difieren es en la manera de manifestar este descontento; la izquierda es más rebelde y resentida al constatar la impunidad; la derecha también se ruboriza con esto, pero es más condescendiente con los autores de estos actos, sobre todo si son de clase social alta. Ambos bandos reniegan de el «atorranterío» (flaites y anarquistas) que suelen aprovechar cuando hay manifestaciones de disconformidad para destruir todo lo que huela a «orden» y «trabajo». Los de izquierda no saben frenarlos, y no tienen interés en hacerlo, porque no tienen fortaleza intelectual para contrarrestar el desorden de estos; los de derecha son más despiertos porque sabes usar el arribismo que subyace en estas clases sociales, así que pueden permitir que estos atorrantes se les acerquen y reclamen junto a ellos cuando las condiciones lo permiten, pero son más demarcadores de límites y más dispuestos a usar la fuerza para corregir salidas de madre de los atorrantes. El vandalismo de los atorrantes es un tema que molesta a ambos lados, aunque la izquierda es más permisiva y le simpatiza cuando hay enfrentamiento con los desagradables «pacos», en quienes se encarna lo más servil del clasismo a favor de los más ricos o poderosos; a la derecha no le molesta la venialidad de los pacos y del poder con la gente de clase acomodada y con quienes tienen el poder político (que en este caso es transitorio, no para toda la vida) y el poder económico. Además, esa violencia es inmanejable y no es endosable o dirigible hacia algún lugar o sistema político por su propia naturaleza anárquica.
Por eso fue importante sacar la gente, de derecha e izquierda (la mayoría), de las calles para el estallido; porque la gente que marchó nunca fue patrimonio o parte integrante de algún movimiento político específico, de hecho, muchas imágenes y videos retratan el disgusto y rechazo a cualquier político que se acercó a las protestas para solidarizar o ser parte de ellas. Otra argumentación, a esta aseveración, la votación para elegir a los redactores de la nueva Constitución eligió, para bien o para mal, a gente que no pertenecía a algún movimiento político de izquierda o derecha. Que votación más elocuente y demostrativa para reafirmar el punto. El querer que creamos que un gobierno de izquierda como el venezolano o cubano o los «odiados y desprestigiados» comunistas chilenos iban a ser capaces de concitar un apoyo tan grande le es útil al discurso de odio de Kast, Kaiser y sus discípulos.
Pero, como siempre que instalan esos relatos del «apocalipsis izquierdista», nadie los contradice con lo que logran construir esa interpretación de la realidad antojadiza y funcional a sus propósitos desde donde comienza un debate torcido.
Ejemplo N°1: Estallido social
Ejemplo N°2: Inflación por retiros de A.F.P.
Ejemplo N°3: Monsalve violador de mujeres
Ejemplo N°4: Boric encubridor de un violador de mujeres
Ejemplo N°5: Giorgio Jackson cómplice y encubridor de fraude al fisco
Ejemplo N°6: por agregar los que recuerde o me sugieran