Sé, de primera fuente que los niños nacidos en Chile, hijos de haitianos (ambos padres o uno de ellos con esa nacionalidad), que salieron de Chile post pandemia hacia Estados Unidos, cruzando a lo menos 7 países, incluso el famoso Darén, fueron preocupación para nadie; el hijo de un haitiano cuya esposa lo abandonó y llegó con el hijo de ambos a Estados Unidos, sin que a nadie en Chile le llamara la atención que pudiera salir de nuestras fronteras sin la autorización notarial del padre y sin que ningún político rasgara vestiduras por el destino; ni hablar de la indiferencia por la suerte de esos niños cuyas cédulas de identidad o pasaportes aparecieron botados en el límite de México y Estados Unidos.

Por esta razón es un convencimiento al que podría llegar cualquiera, de que la entrada de estos niños como parte de un Plan de Reunificación Familiar y el exceso de celo mostrado en la búsqueda de culpables de este supuesto tráfico de niños u órganos mostrado por los actuales gobernantes nuestros, es más una excusa para poder desacreditar al ex-presidente Boric, incluso uno de los hermanos Kayser o Kaiser aventuró una potencial culpabilidad de la ex-presidenta Bachelet.

Es una buena manera de crear un ambiente anti Boric, para quitarle la dieta vitalicia y un ambiente anti Bachelet para torpedear su postulación a la Secretaría General de la ONU y quizá también quitarle su pensión vitalicia.

A todo esto, elucubrando e imaginando de «jugarretas de la vida», o como dicen en el campo «escupiendo pa´l cielo»: ¿Qué actitud tomaría el actual gobierno si Bachelet ganara esta postulación? ¿la recibirán con honores de autoridad?¿se vanagloriarán de su triunfo? son interrogantes que asaltan a priori pensando en lo inconsecuentes y faltos de filosofía de quienes nos gobiernan, cuyas pulsiones más pasan por odios viscerales y «chaqueteos», que por una filosofía de vida. Sería notable ver eso, porque ya imagino los discursos, invitaciones de congreso y universidades homenajeándola y los taimados y envidiosos mirando de reojo con inquina, jajaja. Dejando de lado la ironía, por estas pruebas que la vida nos regala por montones, me parece que deberían estar preparados para esta eventualidad.

Por otro lado, el interés por los niños haitianos merece un correlato con el interés y una actitud responsable ante la niñez: haitiana, chileno-haitiana, venezolana, chileno-venezolana, chileno-colombiana, colombiana hasta la mapuche; es demasiado notorio el menosprecio por estos niños más morenitos que los «verdaderos» niños chilenos.

Otra cosa, cuando ya se aclare o cuando alguien sea capaz de encarar a los políticos por la indiferencia mostrada por esos chilenos-haitianos en el tiempo de Piñera, y esta artificial preocupación por la niñez haitiana de hoy, existirán disponibilidad de minutos en los noticieros para aclarar y encarar esta indiferencia y desinterés.

Por malgusto

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