Era una bendición porque daba una sensación de que había justicia, el solo hecho de ver el fotorradar al conducir por una carretera y recordar la gran cantidad de imprudentes que me sobrepasaron a una velocidad superior a la permitida dejaba ese gusto dulce,  de que se les daría castigo; aunque no hubiera una luz o pintura que los marcara, la sola certeza de haber visto esa máquina indolente e implacable, como todas las máquinas daba la sensación de que había justicia para todos.

Chile país sin excepciones , sin granjerías de ningún tipo, sin deferencias; las cortesías se ganan , se merecen, no deberían heredarse , las cortesías no deberían ser un derecho adquirido al nacer o al crecer o al convertirse en mayor de edad o al hacerse ciudadano,

Por eso el fotorradar es incómodo al poder, molesto para quienes usufructúan de él por su cuna, así como para quienes están en posiciones de poder temporalmente, por eso encontraron un subterfugio con acusaciones de que tenía visos de ilegalidad para eliminarlo; eso fue impúdico, inmoral, porque quienes presentaron el recurso de protección eran personas que habían recibido partes cursados por estos fotorradares; se imaginan que estos mismos personajes son los que proclaman a 4 vientos lo bueno de un estilo de encarcelamiento tipo Bukele o DINA; parece que los estoy viendo aplaudir esas medidas, entonces se da la paradoja de que para tapar sus rompimientos de reglas y leyes se aferran a cualquier subterfugio que los exonere del pago de la multa, no de la culpa porque esta tiene que ver con la ética, no con la legalidad.

Una vez más se cruzan en el camino de la defensa de la democracia este tipo de ciudadano, que al usar estas triquiñuelas más parecen delincuentes que ciudadanos de buen vivir; una vez más sus propios intereses colisionan con los intereses de la mayoría (se ha medido y comparado la cantidad de muertos por accidentes de tránsito ( en intersecciones ) entre el periodo que rigieron los fotorradares y el periodo inmediatamente después de eliminarlos, concluyendo, por cuantificación un aumento en los costos para la sociedad por concepto de accidentes ( Paredes, Rizzi y Valenzuela) entre 83 y 600 millones de dólares en solo dos comunas de Santiago ( Macul y Santiago)). Esto debería bastar para justificar su implementación de nuevo, y sacar esos molestos «lomos de toro» destructores de la suspensión automotriz. Pero como si fuera parte del lema del escudo patrio, el interés propio y el egoísmo, guía los pasos de la mayoría de los parlamentarios y clases dirigentes; el hecho que fuera una sociedad entre las municipalidades y privados quienes usufructuaban de estos partes fue demasiado pecado para el segmento resentido de la sociedad, esos personajes que si ven o perciben que si alguien está haciendo un buen negocio inmediatamente activa la alarma para destruirlo. No cometan el error de pensar que estos resentidos son patrimonio de un solo sector político, están por todos lados. A propósito de buenos negocios como podríamos hacer para reflotar los fotorradares y que nuestras platas de las AFP renten ahí. Sería un interesante experimento social que la imprudencia de quienes se creen excepcionales sea la que incremente nuestros ahorros previsionales, sería un bombazo y tremendo tanque de oxígeno a nuestros mermados y mediocres incrementos en manos de las AFP.

Por malgusto

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