Gran regalo que nos ha dado la filosofía y la razón, tremendo logro obtenido con sangre de inocentes y no con la sangre de los incitadores; esa reflexión la haremos después.
Tengo entendido que los derechos humanos son una garantía universal de respeto por la vida y la dignidad de las personas en su relación con las instituciones de gobierno o poder y sus fuerzas de orden y armadas. Entonces, técnicamente, no me protegen los derechos humanos cuando un delincuente me apunta con un arma o me clava un cuchillo, porque ellos no son representantes de nada estatal; pero a él en cuanto lo detienen, al estar bajo la custodia de fuerzas de orden u otras a cargo del estado lo protegen los derechos humanos, ¿ que contradictorio no ? o ¿ que asimétrico?, más encima mis impuestos lo alimentan y lo asisten a él y su familia mientras está recluido, los que logran ser aprehendidos. ¿ Como llegamos a este punto?, siento que abrazar ciertas causas o ideas antes de darles una reflexión, nos hace estas trampas. Cuando el humano juega a ser dios ocurren estas contradicciones y trampas que nos cazan en nuestros propios hechos o palabras; acciones que nos paralizan cuando buscamos la justicia que repare y apague esta sed de venganza.
Llevando el debate a lo más básico , a lo más primitivo: ¿ como puede tener derecho humano quién ataca a otro ser humano?, de verdad que en ese predicamento, habrá quién defienda estos derechos, pero estará bueno establecer que quién ataca a una persona , por la razón que sea, no puede pedir que se les respeten estos derechos, salvo que sea en el contexto de una guerra. Esa categoría debería estar reservada, desde el nacimiento, a quienes no pasen sobre los derechos de otro humano, nunca debería proteger a un delincuente o terrorista o traficante rematado, que ya esté juzgado y sentenciado.
Estamos entrampados en nuestros propios temores , y recelos. Las malas experiencias de quienes han vivido de cerca el acoso de gobiernos autoritarios, tienen un justificado miedo a perder la protección de los derechos humanos, o a que se relativice su vigencia. Creo que buscar una forma consensuada, y revisada por los legisladores cada ciertos lapsos de tiempo es una necesidad en vista de el descaro en su abuso por parte de los que matan y/o hieran y/o amenazan nuestra convivencia básica y respetuosa, además del descaro de los abogados que aprovechan subterfugios legales. Hasta detener esta escalada de menosprecio por la vida del otro.
Este problema no es solo chileno, pero es nuestra obligación innovar y crear nuevas estrategias para detener esta contradicción. Muchos son los países que han capitulado ante esta realidad específica; aun cuando es un problema similar al que se les presenta a países de Europa cuando algunos inmigrantes se refugian en las prebendas de la democracia para empezar a acuchillar, atropellar, poner bombas para matar y herir a los ciudadanos que trabajan y pagan los impuestos, para que personas de esas nacionalidades sean recibidas en estos países europeos en calidad de refugiados económicos o de guerra, lo cual es igual de contradictorio y asimétrico que el problema de los derechos humanos. Entonces debatirlo y buscarle una solución se convierte en una necesidad y una defensa de nuestra democracia con su, por ahora , vulnerable sistema jurídico.