Los políticos, como suelen hacer en todo ámbito catastrófico, en lugar de acelerar su actuación y ayuda desvían la atención de las cámaras, y a la opinión pública, hacia la potencial culpabilidad de terceros, enmascarando su potencial culpabilidad o deficiencias en la prevención de catástrofes. Acabo de leer un extracto de una entrevista del Gobernador de la Región del BioBio, Sergio Giacaman, donde elige hablar de la potencial intencionalidad (o mala intención) en la generación de los incendios que ocurrieron en su región, en lugar de organizar los fondos de ayuda y su entrega direccionada a quienes son los verdaderos damnificados (o los dueños de las casas), entrega que debería hacerse cruzando datos de Junta de Vecinos, Municipalidades, Conservador de Bienes Raíces y Tesorería General de la República, de manera que ni un clavo llegue a parar a un falso damnificado, y menos aún se reconstruya a alguien que no sea dueño del terreno.

Me ha llamado la atención la calma y serenidad de quienes sufrieron la quema de su casa en Punta de Parra, Lirquén, lo que lo atribuyo a que tienen la certeza de ser propietarios del suelo que habitan, por lo que no necesitan estridencias ni desviar la atención para ser descubiertos como protagonistas de una toma de casa o terreno, por lo que saben que la ayuda estatal, municipal o privada puede tardar, pero llegará a sus manos y nadie les puede quitar el terreno que habitaban hasta antes del incendio o catástrofe. La serenidad de quién sabe que esta catástrofe pudo producir más muertes de las causadas y que son afortunados de estar vivos.

Yendo al ámbito de la planificación, que rabia se siente constatar que aún no hay una planificación en emergencia que centralice la llegada de ayuda e impida que los privados (con toda la buen intención del mundo) sigan transitando por caminos que están lejos de ser seguros para ser recorridos (el fuego puede volver sobre sus pasos con un cambio de las condiciones de viento), además del atochamiento que generan, ¿Porque a la entrada o empalme de cada camino o carretera no colocan barreras? que impidan la entrada y obligue a las personas generosas dejen en puntos de acopio designados por la autoridad y luego esta ayuda sea llevada en camiones militares hacia puntos de entrega bien delimitados y elegidos para estar esperando a la sombra, con buen acceso a carretillas, autos, carretas, triciclos u otros vehículos; un lugar donde las personas, encargadas de chequear de que la ayuda llegue a los verdaderos damnificados, dueños de esas casas y/o terrenos, estén cómodas y felices de ayudar.

«Piensa como tu usuario», esa simple frase retrata la filosofía que debería primar a la hora de elegir el mejor lugar para atender a quienes quieren servir (un ejemplo de lo contrario: Fonasa Chillán), una frase que retrata algo que podría ser «de Perogrullo», pero que es piedra angular de diseño y planificación de quienes nos interesa servir bien y ser recordados por una buena atención.

 

Por malgusto

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