Pienso en lo difícil de tener una opinión respecto al conflicto Palestino Israelí, pero pienso que los israelitas tienen algo que los pone en ventaja ante mis ojos , con respecto, a los palestinos. Los israelitas son un ejército formal, con uniforme, con cuarteles, jerarquizado, con rostros públicos y organigramas conocidos a diferencia de su enemigo, el cual presenta un ejército invisible, inorgánico y peor aún escondido entre un mundo civil precario e indefenso ( niños y/o enfermos y/o gerontes y/o mujeres), un mundo civil, a veces, usados como escudos humanos no por convicción , si no más bien porque no pueden estar en otra parte. Esta forma de organizar sus fuerzas armadas por parte de los palestinos no difiere mucho de la forma de organización adoptada por distintos países árabes con gobernantes que abrazan la religión musulmana, quienes prácticamente secuestran a quienes dicen representar y defender ( lo que debería ser el artículo número 1 en un decálogo del buen gobernante), por eso los niños y mujeres no son proclamados mártires, como si lo son sus dirigentes que se esconden cobardemente detrás de esos niños , mujeres , etc.
Por esa razón me cuesta tanto solidarizar con los palestinos, y los musulmanes en general; cuando un soldado-terrorista musulmán en representación de su pueblo pone una bomba o se hace explotar o secuestra un avión , para convertirlo en un arma, de nuevo escudándose en personas inocentes, pretenden que el resto de la humanidad sea solidario con ellos obviando estos hechos inhumanos. Además obligan a democracias como las nuestras a prestarles ropajes democráticos que no tienen, incluso a prestarles un barniz de humanidad que es muy tenue en sus sociedades tan patriarcales.
De verdad de pronto me asombra a la «Generación Twitter» defendiendo a un pueblo palestino y/o musulmán, que solo existe en el imaginario de una democracia , como las nuestras, pero que no existe en la realidad de sus paises o terrenos. Asombra ver defendiendo a esos mismos cobardes, al no hacer la correcta y necesaria diferenciación de sus dirigentes versus su pueblo ( niños, mujeres, gerontes) que no pueden huir de esos territorios malditos. Terrenos malditos por tanto sufrimiento y postergación de una verdadera democracia, de un lugar donde una mujer sea dueña de su destino; de verdad, ¿ que piensa una feminista o un progresista? cuando no hacen esa diferenciación entre pueblo y dirigentes. Como esa pulsión de resentimiento que hace odiar, visceralmente, a un pueblo exitoso en la pobreza y la adversidad , como es el púeblo israelita, de verdad que el resentimiento hacia el exitoso alcanza límites insospechados en estos estamentos de la sociedad, lo que los hace «tragarse unas tremendas ruedas de carreta», y no solo con el conflicto palestino-israelita, también les pasa al darle respaldo a Putin, Maduro, Fidel, Kim Jong-un, Ortega y un buen etcétera más.
En fin, es difícil para mi defender a Israel , pero más difícil es hacerlo con los musulmanes – palestinos, quienes deben cargar con esa pesada herencia de terrorismo abusando de nuestras bien intencionadas democracias.